El Fallo, primer paso para aprender

El Fallo, primer paso para aprender

Como docente hay un mantra que he repetido en innumerables ocasiones a mi alumnado, “el error es bueno, es necesario para aprender”. Estoy seguro que no soy el único que lo hace, pero reconozco que hay momentos en los que uno mismo puede llegar a dudar de esa afirmación. Quizás porque no hemos sido educados para ello y, seguramente nuestra experiencia asocie sin dudarlo el error al fracaso.

Pues bien, si el fallo no existiera y no fuera parte del aprendizaje, este espacio no existiría, jamás habría nacido Lidera Tu Cole. Y es que para entender bien el consejo que os queremos transmitir, antes hay que recordar la historia de este sitio web y su nacimiento.


Puede que hayáis leído quienes somos los que formamos este proyecto, pero su nacimiento desde la Academia de Docentes Innovadores de Google no fue lo que se suele decir un camino de rosas. Este proyecto nace gracias al error, en concreto gracias a dos errores. Dos fallos que si se suman no tienen porque llevar, como podéis ver, al fracaso.


Si algo nos quedó claro a todos en la experiencia en la Academia es que el error es necesario y es una oportunidad de aprendizaje sin igual. Si pudimos interiorizar algo al respecto, es sin duda que no hay que tener miedo a equivocarse con una idea, y que en cuanto seamos conscientes de ello lo mejor es enterrarla e ir a por la siguiente.


Tanto Fran como yo, nos equivocamos con nuestra idea inicial. Ambos salimos de la Academia con un proyecto en mente, pero cada uno por unos motivos u otros resultaron inviables, imposibles o, cuanto menos, no abarcables en este momento. Sin embargo de nuestro casi simultáneo fallo surgió una oportunidad, un tema común que ambos nos inquieta y que desde nuestra actual posición en la educación nos interesa, el liderazgo educativo. El resto os lo podéis imaginar: muchos pasos para pulir la idea, unificar objetivos, montar el espacio web, redes sociales, … hasta llegar al nacimiento de Lidera Tu Cole. Fran amplió muchos de estos detalles exponiendo el proyecto en el pasado SIMO, y seguro que tendremos más ocasiones para hacerlo en persona, pero si nosotros hemos aprendido de esta experiencia, lo menos que podíamos hacer era contarla en nuestra web.


A estas alturas, puede que os parezca una historia bonita o no, pero quizás os cuestionéis qué utilidad tiene conocer el nacimiento del proyecto para vuestra práctica, en definitiva querréis saber: esto ¿para qué me sirve?


Pues bien, si lideramos un centro, el trabajar sobre el error es necesario. Pero debemos acompañar a los docentes a desarrollarlo y que no lo vean como un fracaso. Cuando se toma un camino, se apuesta por una idea y al evaluarla o revisarla vemos que no obtenemos el resultado óptimo, no seamos testarudos. Reconozcamos el fallo y enterrémoslo si es necesario.


Ya hemos repetido en este blog el valor del contagio así que en mi caso intento tener en cuenta siempre unos aspectos básicos para intentar ayudar a entender este concepto del fallo como aprendizaje:


  • Si queremos que en nuestro centro el error no tenga una connotación negativa, no lo reprochemos. Cuando un compañero se equivoque al implantar un idea, ayudemosle a desarrollarla, pero llegado el momento, también debemos ayudarle a enterrarla y comenzar a trabajar la siguiente.
  • Para que nuestro discurso sea creíble, prediquemos con el ejemplo. No nos cerremos en banda con alguna propuesta que lancemos nosotros. Si no funciona, hay que enterrarla y los compañeros deben ver que lo hacemos.
  • Es de bastante ayuda compartir en algún momento los errores que vamos teniendo, las ideas que vamos desechando y las nuevas vías de solución que se nos abren tras “el entierro”.


En definitiva, hagamos que el fallo sea solo el primer paso de un nuevo aprendizaje. Intentemos que esta cultura impregne nuestras escuelas dentro de las aulas y dentro de los claustros.