Liderazgo compartido como clave del éxito

Liderazgo compartido como clave del éxito.

En esta ocasión voy a compartir una idea que me han ayudado a motivar y hacer crecer el liderazgo de los profesores de mi equipo.

Poniendo el asunto en contexto:

Para tratar este asunto, permitidme recordar que todo colegio tiene, en su estructura interna, un organigrama, donde se definen las “escalas” o “niveles” de poder de las personas que lo forman. Es verdad que este ejemplo que os voy a poner es una simplificación demasiado grande de la variedad de realidades educativas que existen: centros públicos, centros privados (concertados o no) en los que existe una titularidad concreta, cooperativas de padres, cooperativas de profesores, etc. Pero sirve perfectamente para el tema que vamos a tratar, ya que sea como fuere, y a nivel práctico, se reduce a la misma expresión: tradicionalmente, esta estructura tiene forma de pirámide; donde arriba está el que manda mucho y abajo los que no mandan casi nada y trabajan en dicha institución. Dicho de otra forma, arriba se toman las decisiones y abajo se acatan.

Por otra parte, en una organización educativa, el recorrido profesional del profesorado es muy corto en comparación con otros sectores donde los “ascensos” y la especialización son elementos que juegan un papel fundamental de cara a mantener la motivación, la frescura, y las ganas por seguir siendo muy buenos profesionales. En este sentido, el sector educativo, en todas sus expresiones, está poco profesionalizado (no quiero decir con esto que sea poco profesional, ya que no es así).

¿Y qué hacemos entonces?

Si tenemos estas dos realidades: la estructura interna de los centros y la poca profesionalización del sector, se hace casi fundamental, yo diría incluso que éticamente necesario, abordar el tema del liderazgo desde una perspectiva mucho más profesional. Pero, ¿qué significa esto? Yo lo resumiría con esta frase: el principal objetivo de un director es ayudar y acompañar a todo el claustro a que sean el futuro director del centro. Esto no tiene que hacerse de cualquier manera, sino que es una labor que debe abordarse desde los intereses personales de cada uno de los docentes. Lógicamente no todo profesor, dentro de sus aspiraciones, tiene la necesidad de ser director, es más, muchos de ellos seguramente lo evitarían de todas las formas posibles; pero esto no quiere decir que no quieran disfrutar de su trabajo y ser cada vez mejores profesionales.

Es en este momento donde el liderazgo compartido asume un papel fundamental para el centro educativo, ya que este liderazgo compartido es lo que motiva y sustituye la ausencia de recorrido profesional. La motivación se puede trabajar, y con muy buenos resultados, desde el acompañamiento del desarrollo profesional, haciendo el organigrama mucho más horizontal y donde los docentes asuman roles de liderazgo de proyectos, con responsabilidades y poder de decisión dentro de su proyecto. La idea está clara: un docente puede llegar a ser el “jefe” de su propio director en lo que concierne a un proyecto que está liderando, sabiendo lo que eso significa.

En mi colegio, este liderazgo compartido llevamos poniéndolo en práctica desde hace varios años con grandes éxitos. Asumir esto, hace que uno de los principales objetivos de los directores es acompañar y promover este liderazgo compartido. No se trata de quitarse de trabajo para que lo hagan otros, esta no es la idea. Se trata de que los docentes tengan sus propios proyectos dentro del colegio, proyectos que incluso nunca se te habrían ocurrido como director.

Lógicamente esto requiere de un método bien pensado y de un tiempo de dedicación al profesorado para el acompañamiento en la adquisición de estas habilidades de liderazgo. En este sentido, ¿cómo lo hago yo? Mejor me lo guardo para una futura entrada.

No me gustaría terminar sin animaros a contar vuestras experiencias sobre liderazgo compartido en vuestros centros educativos.

Autor: Fran CalmaestraFecha de publicación: 23/09/2019